25 de septiembre de 2016

La Fé y la desmesura

José Trepat

Ya falta poco -apenas diez años- para que el Templo Expiatorio de La Sagrada Familia entre a competir oficialmente con otros templos monumentales diseminados por el mundo, que tienen un denominador común: la desmesura en nombre de la Fe.

Es uno de los cinco espacios más visitados del orbe, nos propusieron un ingreso gratuito sin las consabidas aglomeraciones, y lo tenemos cerca....entonces, por qué no volver a uno de los emblemas de Barcelona?

La jornada de puertas abiertas fue dispuesta por el Ayuntamiento de la capital de Cataluña como parte de los festejos del día de La Merced, que se celebra los 24 de septiembre de cada año desde que en 1980 la fecha fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

La alcaldesa de la ciudad ofreció 30.000 entradas gratuitas con una hora fijada para el ingreso; debían gestionarse por Internet y en 40 minutos se agotaron.

Normalmente, los turistas que recalan en Barcelona tienen la visita a La Sagrada Familia como una de sus prioridades y no les importa esperar hasta dos horas para ingresar a la recientemente terminada nave central de esta obra diseñada por Antonio Gaudí, comenzada en 1882 y que nadie sabía cuando iba a quedar concluida.

Ahora sí, con importantes aportes económicos que se suman a las donaciones populares, puede afirmarse que en el año 2026 podrá verse por fin a las 18 torres con una central de 172,5 metros de altura, erguirse majestuosas sobre el cielo de Barcelona.


En días normales, Barcelona, igual que otras grandes urbes, es un caos de automóviles y gente, y más este año que ha marcado un record de turistas. Con esos antecedentes y a fin de evitar atascos y aglomeraciones, decidimos dejar el automóvil aparcado en Mataró y trasladarnos a Barcelona en transporte público, para un viaje de 40 minutos por una espléndida autopista que bordea el Mediterráneo. Los rayos del sol en un cielo sin nubes teñían de un azul intenso las aguas del Mare Nostrum surcadas por pequeñas embarcaciones a vela que saludaban la reciente llegada de un otoño que se anticipa bastante cálido para "desgracia" de quienes odiamos el calor y preferimos el frío.


Nuestro grupo de seis (la cantidad de entradas que habíamos conseguido) estaba compuesto por un servidor, la acompañante de siempre, Beatriz, nuestro hijo Guillermo, sus dos vástagos Matías y Lucas, y también Paula, la única nieta. Intentamos convencer a los niños de que se trataba de una visita "cultural", pero eso no logró modificar la valoración final de Matías (¡es aburrido!) y de Paula (¡que rollo!). En Argentina, el "rollo" sería "plomo".

En cuanto a Lucas, una especie de conejo Duracell al que nunca se le gastan las pilas, merece un párrafo aparte y, sobre todo, una atención constante porque es un fanático del movimiento continuo y poseedor de una capacidad pulmonar realmente envidiable. Corre y corre hasta que se detiene por DECISIÓN PROPIA. Pero eso dura escasos segundos hasta recupera fuerzas y a correr otra vez; por suerte lo hace también en círculo porque de lo contrario sería Forrest Gump en miniatura. Los encargados de su "custodia" a veces nos vemos en figurillas para seguirle el ritmo.

En el autobús que nos llevaba a Barcelona, su hermano mayor Matías y su prima Paula se habían sentados juntos y conversaban animadamente vaya uno a saber de qué. En la fila opuesta de asientos, Lucas, sentado junto a su padre, pareció de pronto sentirse "marginado" y decidió tomar cartas en el asunto. Así que abandonó su asiento y se abrió paso entre Matías y Paula para compartir el de ellos. Después de algunos forcejeos y protestas el intento fue frustrado por el padre y Lucas no tuvo más remedio que ocupar su lugar pero a regañadientes y en franca actitud de rebeldía.


Al llegar a la Sagrada Familia, distante unas diez calles de la parada del autobús, entramos sin demora pasando por los controles de seguridad que, EXTRAÑAMENTE no revisaron el voluminoso bolso de Guillermo y, más raro aún, TAMPOCO REGISTRARON a Lucas, ni lo sometieron a un exhaustivo interrogatorio.

Ya un poco más en serio, nos llamó la atención el escaso celo de los guardias, porque en los últimos días había circulado una información de que los grupos terroristas tenían a la Sagrada Familia como uno de sus objetivos. Pero lo cierto es que esta versión no fue confirmada oficialmente. Es dable suponer que las medidas de seguridad existen aunque no se exhiban abiertamente.

Ya en el interior nos dedicamos a observar la enorme nave central en medio de centenares de visitantes que hacían lo mismo que nosotros: aprovechar las cámaras digitales para atesorar una buena cantidad de imágenes.

En cuanto a esta monumental obra, cada uno llevará en sus retinas la impresión que le haya dejado. El sello de Antonio Gaudí, ese genial arquitecto con un estilo absolutamente personal y único, está impreso en cada rincón. Su obra tiene un mérito enorme, como otras creaciones que engalanan Barcelona (La Pedrera, Casa Batlló, etc.). Es ocioso hablar de los méritos de Gaudí, el máximo representante del modernismo catalán, quien diseñó el templo con apenas 31 años de edad y siguió su construcción a lo largo de cuatro décadas hasta que murió en un accidente en 1926.


Cuando el Templo Expiatorio de la Sagrada Famila esté terminado dentro de diez años no podrá evitar las comparaciones con otros monumentales recintos religiosos como las catedrales de Burgos, Sevilla, Zaragoza, Santiago de Compostela y obviamente la Basílica de San Pedro, además de otras.

Se compararán los estilos arquitectónicos, pero corresponderá a cada creyente arribar a una conclusión acerca de qué lugar ocupa cada uno de esos templos en su relación íntima y personal con el inspirador de esas desmesuradas construcciones.

Siguen algunas imágenes registradas por nuestras cámaras.



Según una información periodística, este año comienza la construcción de las cinco torres centrales que rodean a la de Jesucristo, que empezó a edificarse el año pasado. Las cinco son la torre de María y de los cuatro evangelistas.






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24 de septiembre de 2016

Tres del comandante Camille Verhoeven...

- Libros nros. 389, 390, 391 leídos en este blog -

...el diminuto policía (1,45 de estatura) creado por el escritor francés Pierre Lemaitre, para las cuatro novelas que lo tienen como protagonista y que -al menos de momento- parece haber concluido sus andanzas. Estos tres títulos que se ven aquí completan esta tetralogía que se inició con Irene, leída hace algún tiempo.


Un personaje singular el de Camille Verhoeven, quien insiste en que se le llame comandante y no comisario. Es probable que Pierre Lemaitre haya querido establecer una marcada diferencia entre su Camille y los estereotipos a que nos tienen acostumbrados muchos de los "héroes" de las novelas policiales clásicas (el Philip Marlowe de Raymond Chandler, el Lew Archer de Ross MacDonald, el Mike Hammer de Mickey Spillane, el Sam Spade de Dashiell Hammet, etc., y otros más recientes como Harry Bosch de Michael Connelly y Harry Hole, de Jo Nesbo, entre muchos más. Al ser llevadas al cine, esos detectives recios e indestructibles, cobraron vida con las voces y rostros de Robert Mitchum, Paul Newman y el inigualabre Humphrey Bogart, por citar solo tres.

Camille Verhoeven, comandante de la Brigada Criminal de París, ha nacido hipotrófico y tiene una habilidad especial para el dibujo, una afición que le ayuda a sobrellevar sus momentos de soledad cuando su vida se convierte en un drama después de un hecho terrible que ocurre en la primera novela de la serie, le mencionada Irene. El lector potencial debería abordar esta tetralogía en orden cronológico, cómo es obvio suponer.

El fondo negro sobre el que se han impreso las caratulas de los títulos leídos en forma sucesiva, es un fiel reflejo de lo que se encontrará en sus páginas. Son novelas negras, negrísimas, en las que prima la truculencia y el sadismo. Los que gustan de este género estarán de parabienes. La imaginación del autor parece no tener límites a la hora de pergeñar situaciones de violencia extrema.

En lo personal prefiero que en una novela policial haya "más cerebro que sangre", al estilo de algunos nombres de la literatura inglesa, como P.D. James y su personaje más famoso, el policía y también poeta Adam Dalgliesh.

A la hora de evaluar estos últimos títulos de la saga Camille Verhoeven, todos ellos pueden considerarse muy buenos, dentro del género.

ALEX
Año de edición:  2011
SINOPSIS
Alex, una hermosa joven de treinta y cinco años, es secuestrada en plena calle por un desconocido. Tras golpearla salvajemente, el hombre la encierra en una nave abandonada, dentro de una caja de madera que cuelga del techo, rodeada de ratas, donde la deja expuesta a una muerte tan cierta como horrible. Cuando el comisario Camille y su equipo dan con el lugar, días más tarde, esperan encontrar una mujer medio muerta... pero Alex ha logrado escapar. Pronto Camille se da cuenta de que no se trata de una víctima más: la mujer se ha marchado sola, herida y desnutrida, pero hace todo lo posible por evitar a la policía. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver el secuestro con su pasado? ¿Y con los cadáveres que empiezan a aparecer horriblemente asesinados? Alex tiene heridas en el cuerpo y en el alma que aún no han cicatrizado... y nada puede interponerse en su camino.
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CAMILLE
Año de edición: 2012
SINOPSIS
Anne Forestier queda atrapada en medio de un atraco a una joyería en los Campos Elíseos. Tras recibir una paliza que la deja al borde de la muerte, tiene la suerte de sobrevivir… y la condena de haber visto la cara del asaltante. Su vida corre un grave peligro, pero Anne cuenta con la ayuda del hombre al que ama: el comandante Camille Verhoeven. Este estará dispuesto a actuar al margen de la ley con tal de protegerla. Pero ¿quién es ese enemigo, y por qué ese empeño tan feroz en acabar con Anne?
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ROSY & JOHN
Año de edición: 2013
SINOPSIS
Jean Garnier es un joven solitario que lo ha perdido todo: su trabajo, tras la muerte misteriosa de su jefe; su novia, en un extraño accidente, y Rosie, su madre y principal apoyo, que ha sido encarcelada. Para dar rienda suelta a su dolor, planea hacer explotar siete obuses, uno por día, en distintos puntos de la geografía francesa. Después del primer estallido se entrega a la policía. Su única condición para evitar la catástrofe es la liberación de su madre. El comisario Verhoeben se encuentra ante un gran dilema: ¿es Jean un lunático con delirios de grandeza o una verdadera amenaza para todo el país?
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21 de septiembre de 2016

Mediocre pero apasionado



Trebejos Staunton. Ningún otro diseño ha podido superar
su belleza
Soy un jugador de ajedrez  mediocre, pero lo compenso con una especie de "pasión" por lo que alguien definió como "mucho más que un juego y poco menos que una ciencia". Mi ELO está en los 1800 puntos, con avances y retrocesos. Mejorar el ELO no es tarea fácil ya que depende de las victorias y derrotas con suma y quita de puntos según corresponda.

Pero más allá del puntaje circunstancial, lo que me atrae de este juego de mesa (los aficionados al ajedrez me entenderán) es que el éxito no depende de la suerte sino de la capacidad de llevar a la práctica lo que nuestra mente planea, o sea, la captura del rey rival ya sea sin darle posibilidad de escape (jaque mate) o de eliminar a los trebejos que lo defienden, hasta que el final sea irreversible.

Pero el adversario piensa lo mismo, así que los contendientes deben exprimirse la mollera para desarrollar con éxito sus estrategias de ataque y defensa. Un jugador elabora un plan de ataque en base a combinaciones, celadas o sacrificio de piezas que no pueda ser detectado o contrarrestado por el rival. Al mismo tiempo debe descubrir qué es lo que está planeando su adversario. El cerebro trabaja a todo vapor: hay que pensar cuales son los siguientes seis o siete movimientos propios y las posibles respuestas del rival. Surgen así infinidad de posibilidades cada una de las cuales debe tener la respuesta adecuada. Por eso en las partidas entre Grandes Maestros, a veces una jugada requiere una hora de concentración y análisis en la que la mente analiza todas las réplicas posibles.

Es un juego tan perfecto que la victoria sólo puede alcanzarse si el rival comete un error por no haber tenido la capacidad de prever lo que hará el adversario. También puede producirse un descuido o un error garrafal producto del agotamiento mental (en el match por el título del mundo entre el indio Anan y el noruego Magnus Carslen, actual campeón mundial, el triunfo quedó para éste último por su mayor fortaleza mental, ya que la capacidad ajedrecística de ambos es similar).

Un jugador de nivel alto se prepara convenientemente en las tres fases de una partida: apertura, medio juego y final. La memoria es fundamental (este juego ayuda a desarrollarla) ya que deben conocerse centenares de aperturas para utilizar la mejor en cada caso.  Personalmente, conozco muy pocas aperturas de memoria, por eso mi juego muchas veces es una reacción a los movimientos del rival. Ahora bien, si el rival es muy inferior, no tengo problema en desarrollar un plan de ataque y llevarlo a cabo (el rival no se percata de cuales son mis intenciones). Si el rival es superior, obviamente ocurre el caso inverso: mi razonamiento no alcanza a superar el del adversario. Esta es la diferencia de ELO entre uno y otro.

En el primer párrafo hablo de la "pasión" por el ajedrez, y puedo ejemplificarlo de la siguiente manera: Ocasionalmente, Internet transmite en directo partidas de torneos importantes entre Grandes Maestros los enfrentamientos pueden durar cuatro horas, con lapsos de entre cinco y treinta minutos para cada movimiento. El aficionado tiene en la pantalla de su PC el tablero con la posición y las movidas. ¿Que hace? Pues observa y piensa cual será la jugada que se producirá a continuación. Así transcurren 10, 15 o 30 minutos pensando a la par del Gran Maestro. Si el movimiento de éste coincide con lo que uno pensó la satisfacción es enorme pero de no ser así (la mayoría de los casos) no pasa nada, a pensar la siguiente jugada!

Si esto no es pasión.....¿qué es?

-JT
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19 de septiembre de 2016

Estimado señor M. (Herman Koch)

- Libro nro. 388 leído en este blog -

Género:  Narrativa extranjera
Año:          2016
Páginas:  416
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Valoración:   Pendiente de una relectura, pero casi podría afirmar que será:  Muy Bueno
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Las líneas precedentes parecen confusas y poco claras. ¿Cómo voy a escribir acerca de un libro leído y no incluyo la valoración? Suena extraño pero intentaremos una explicación.

A los lectores nos ocurre a veces que tal vez no sea el momento adecuado para leer un libro que requiera una concentración mayor de la habitual, y si no le dedicamos esa atención especial, sería injusto emitir una valoración, aunque ésta se limite sólo a la impresión que la obra le ha dejado (nada de análisis literario porque eso está más allá de mis capacidades).

El escritor holandés Herman Koch ascendió de manera fulminante al podio de mis preferidos después de leer La cena y Casa de verano con piscina. Con esos antecedentes, esperaba con ansiedad el momento de un nuevo encuentro, que llegó finalmente con Estimado señor M.   Esperaba el estilo llano, simple, directo de esos dos primeros títulos, pero Estimado... es algo más compleja, con varios registros, cambios de voces, idas y venidas en el tiempo, y las piezas de un puzzle que al final, sin duda, quedaría completamente ensamblado.

Sé que está muy bien escrito, que todo encaja, que también hay aquí agudas críticas sociales con énfasis en el mundo de la literatura y los escritores. Todo está muy bien... pero no lograba concentrarme por causas que no vienen al caso. A veces las situaciones me parecían confusas con lo que decía uno y pensaba el otro. Resultado: llegué al final y me dije "dentro de un tiempo tengo que leerlo otra vez, porque 'siento' que este libro es muy bueno".

Con este "anti comentario" de Estimado señor M. lo que pretendo es no privarme de recomendar a los seguidores de Herman Koch, que lo lean. Probablemente estarán más concentrados que yo y sabrán valorarlo en su justa medida. Es necesario decir también que estas líneas han sido escritas sin haber leído ningún comentario o crítica acerca del libro. Me pareció también útil copiar más abajo las impresiones que me dejaron La cena y Casa de verano con piscina; puede considerarse un homenaje personal a este notable autor holandés.
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En este enlace se puede acceder a las entradas originales de LA CENA y CASA DE VERANO CON PISCINA, leídos en este blog.  
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La cena (Herman Koch)
Género:     Novela, psicología
Año:          2010
Páginas:     288
Traducción:  Marta Arguilé

A poco que uno busque, encontrará en Internet comentarios sumamente interesantes sobre este libro. Algunos son tan extensos que prácticamente te lo cuentan todo. Aquí se trata solo de incluir una breve reseña para saber de que se trata, y calificarlo con nuestras caritas de emoticones.

Es evidente que quién lo lee no queda indiferente y eso me ocurrió mí, porque tengo hijos, vivo en esta sociedad y casualmente no lejos del lugar donde se produjo el incidente que dió al autor la idea de escribir esta novela notable.

Recordemos ese aberrante hecho. No hace mucho, en Barcelona, unos jóvenes se "divirtieron" a costa de quemar vivo a un indigente que pasaba la noche en el interior del cajero automático de un Banco.

Esos deshechos humanos -los autores de la "broma"- fueron arrestados y juzgados.
El escritor Herman Koch se inspiró en ese inhumano acto de barbarie para elaborar una novela a partir de la descripción de un hecho similar y trazar, ya desde la ficción, un cuadro desolador en torno a las relaciones entre algunos padres y sus hijos adolescentes.

¿Hasta que punto un padre debe defender a un hijo que comete tales atrocidades? ¿Lo defiende porque es el hijo, o también para no perder su "status" en la sociedad? Esto es lo que plantea el libro.

Dos parejas -padres de los jóvenes delincuentes- se reunen para cenar en un lujoso restaurante, con la intención de tomar una decisión sobre el delito criminal de sus hijos. Aquí ya no se trata si deben perdonarlos por alguna llegada tarde o por haber robado algo. Lo ocurrido es mucho más grave.

Son muchas las escenas memorables que describe la novela, como la cena propiamente dicha, con las intervenciones del maitre, que describe a los comensales el nombre y los ingredientes de cada plato, con una pomposidad que raya en el ridículo.

Durante la cena, que comienza con normalidad, el autor intercala párrafos sobre hechos del pasado que definen la personalidad de cada uno de los progenitores. Esta especie de flash back incluye una conversación entre Paul, el padre de uno de los menores, con el Director del instituto al que concurre su hijo, y al que Paul fue citado para hablar sobre una tarea de Michel, el hijo, que no fue del agrado del Instituto.

La discusión sube de tono y Paul termina golpeando malamente al Director. Con esto, el autor nos pinta de cuerpo entero al carácter del padre que, como tal, tiene la obligación de guiar a su hijo por el camino de la vida, cosa harto difícil por su pasado violento, según nos cuenta Herman Koch.

Una novela que me apasionó y que considero de lectura imprescindible, sobre todo para padres de adolescentes. Si alguno se siente identificado con los personajes, este libro le dará motivos para reflexionar. Por otro lado, los padres que procuran guiar a sus hijos por el camino recto, encontrarán aquí una pregunta que deberán responderse: ¿Hasta dónde debe llegar la indulgencia de los padres para justificar algo injustificable? ¿Cual deber ser el límite?

Sinopsis
Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia.El texto, narrado con profundidad perceptiva y construido de manera impecable, cuenta una historia sólida, bien asentada en la problemática social de nuestro tiempo, con humor y ironía. Su retrato de nuestra sociedad es implacable; traza una descripción de actitudes humanas, rica en ironía y sutilezas. (Del blog Los Angeles de Charlie)
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Género:   Narrativa
Año:         2012
Páginas:   352
Título original: Zomerhuis met zwembad
Traducción:     María Rosich
Valoración:  Excelente y muy recomendable)

Casa de verano con piscina es la mejor novela que he leído este año. Rotundamente. Si el interés puede medirse por el tiempo transcurrido desde que se comienza un libro hasta el párrafo final, el resultado es bastante halagüeño porque lo terminé en dos días (siempre teniendo en cuenta que no sólo de lectura vive el hombre...).

Ayudaron los antecedentes. Comencé la lectura con una total predisposición hacia esta nueva obra del escritor holandés Herman Koch, pues su anterior libro La cena, me había dejado una excelente impresión, según comenté en su momento. Estos dos títulos forman parte de una trilogía (el restante no ha sido traducido al castellano) en la que el autor expone con gran fluidez y fuerza narrativa algunas miserias de la burguesía europea.

En Casa de verano con piscina, al igual que en La cena, se exponen temas que siempre son de actualidad, como las relaciones familiares, ya sea las crisis de pareja o la difícil comunicación entre padres e hijos adolescentes. No escapa tampoco al bisturí de Koch las falsedades que muchas veces rodean las relaciones sociales; en fin, algo que solemos ver con frecuencia en la vida diaria. El mérito del escritor está en presentar esos problemas con claridad, como invitando al lector a reflexionar sobre cual sería su actitud en tal o cual situación.

Otro punto a favor de esta novela, que además de entretener hace pensar (lo que no es poco) es la dosis de suspenso que va in crescendo hasta llegar al desenlace. Como puede verse, estos comentarios personales no son extensos como para atosigar a quien los lee, sino apenas una serie de opiniones y sensaciones que se podrán compartir, o no.

Leemos en las entrevistas que Herman Koch ofrece como promoción de esta obra, que actualmente se halla en el proceso de elaboración de su próximo libro, lo que le ocupa unas tres horas diarias, las primeras del día. Se trata de la historia de un escritor maduro que recibe una carta de alguien que cuarenta años atrás había participado en unos hechos retratados en uno de esos libros. “Tiene muchos elementos de suspense, y para mantener al lector bien atento lo que hago es desvelar el misterio en dosis muy pequeñas, entre otras cosas porque ni yo mismo sé lo que va a ocurrir”, dice el autor. Esta sugerente trama lleva, por ahora, el título de Estimado Sr. M y la veremos publicada a finales de 2013. Habrá que esperar.
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Sinopsis
Próspero médico de cabecera en Ámsterdam, Marc Schlosser ejerce su profesión con cierta dosis de cinismo. Su nutrida clientela valora especialmente el tiempo que dedica a las consultas, pero esta aparente generosidad esconde unas intenciones menos nobles, que Marc disimula con habilidad. Cuando uno de sus pacientes, el famoso actor Ralph Meier, lo invita a pasar unos días de verano junto a su familia, Marc acepta pese a las reticencias de Caroline, su esposa, molesta por la arrogante vulgaridad de Ralph y su actitud de seductor irresistible. Así, los Schlosser y los Meier, con sus respectivos hijos adolescentes, compartirán con un maduro director de Hollywood y su novia, cuarenta años más joven, una casa con piscina a pocos kilómetros de una playa mediterránea. Los días transcurren con apacible monotonía, entre comidas, paseos, largas conversaciones de sobremesa, excesos con el alcohol y flirteos más o menos inocentes, hasta que una noche se produce un grave incidente que interrumpirá las vacaciones y cambiará para siempre la relación entre las dos familias.
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El autor 
Herman Koch (Arnhem, 5 de septiembre de 1953) es actualmente uno de los escritores más destacados de Holanda. Sobradamente conocido por sus libros, sus columnas periodísticas y su trabajo de actor en televisión, Koch se estrenó en literatura en 1985 con la colección de relatos "De voorbijganger". La fama le llegó con "La cena" (Salamandra, 2010), sorpresa editorial del año 2009 en Holanda, escogido Libro del Año y galardonado con el Premio del Público."Casa de verano con piscina" ha sido acogida con el mismo entusiasmo por el público y la crítica.



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18 de septiembre de 2016

Panticosa (3)

A Jaca

A las 14:30 debíamos partir hacia Jaca, el otro plato fuerte de la excursión  (¡cómo extrañaba la siesta!)

Pero había que cumplir con el programa y otra vez al autocar con su espléndido aire acondicionado. Curvas y curvas, cuesta abajo y rumbo a Jaca, población de la que no había leído nada, así que tenía expectativas de conocer algo interesante.

Escudo de la Casa de Austria en La Ciudadela de Jaca
Durante el viaje de menos de una hora, Arnau debe haber sacado algún papel arrugado de entre unos folios que llevaba, y comenzó a leer. Explicó que en Jaca había una fortaleza pentagonal con un museo de soldaditos de plomo (35.000) que representaban distintas batallas. Al bajar del autocar, lo seguimos como masa aborregada hasta la casilla que expendía las entradas a La Ciudadela, o fortaleza.  Mientras el guía hablaba con el boletero, tomamos algunas fotos del lugar.



La Ciudadela de Jaca o Castillo de San Pedro fue construida por Felipe II en 1592 tras la invasión de tropas procedentes del sur de Francia.

También había sido uno de los últimos reductos para frenar el avance de los árabes en el norte de España.

Me he permitido utilizar esta foto de Internet para ilustrar como es exactamente el sitio. Como no pude conseguir un drone, apelé a este recurso.



(Y esta foto del Museo Militar que está en el interior de la fortaleza tampoco es nuestra, pero no pude resistirme a incluirla. La admisión de culpa va junto al arrepentimiento de no haber entrado....en fin, yo "ya me perdoné....." espero lo mismo de quien haya llegado hasta este punto de la nota Panticosa 3 ). 
Volviendo al guía, creíamos que Arnau vendría con las entradas en la mano. Pero no, lo que dijo fue: “La entrada cuesta seis euros. El que quiera entra o me sigue hasta el centro comercial donde está la Catedral y el Ayuntamiento”.

Hay algo que debemos dejar en claro. La Ciudadela y su museo seguramente eran interesantes, lo mismo que las animadas calles del sector comercial, pero a esa hora la temperatura eran tan elevada que no teníamos ganas de nada. El calor me molesta sobremanera y me hace sentir molesto e irritable, y ese era mi estado de ánimo.




No se piense que hubo bronca ni mucho menos; apenas un diálogo con el guía cuando éste, después de guiarnos hasta el centro comercial de Jaca, nos dio “tiempo libre” y fijó la hora de encuentro en el autocar para el viaje de regreso. Los turistas fueron dispersándose y nos quedamos solos con Arnau, a punto de despedirse de nosotros.

-- “Oye Arnau, nos has traído a un lugar muy aburrido, no hay nada para ver”. Así fue el comienzo del diálogo.

-- “¿ Cómo que no hay nada? Podrían visitar la fortaleza y el museo. Son sólo seis euros la entrada.”

-- “No se trata de seis euros o un euro. En otros viajes, la empresa paga la entrada y visitamos el sitio en grupo, con alguien que nos explique algo. Aquí, en cambio, halaaa! tiempo libre y hasta luego. Tu eres el guía y quien tiene la responsabilidad de “vendernos” el lugar que estamos visitando”,dijimos.

-- “Las explicaciones tiene que darlas un guía oficial en cada sitio. Yo no puedo pararme en la calle y hacerlo porque está reglamentado y me caería una multa; solo en el autocar”, respondió nuestro guía.

-- “Es verdad pero aquí no tenemos a ese guía y no nos enteramos de nada” .

Todo lo dicho fue en un tono amable. Solo le recordamos que en otros viajes los guías habían enfocado su trabajo de manera diferente. Nos despedimos y como no se podía estar al sol, buscamos un bar: Bitter Kass para Bea y una Coca Cola bien helada para mí. Esta es una de las cosas placenteras en un lugar que no se conoce: sentarse a observar a la gente....y a tranquilizarse, que después del verano llega el otoño.



También es buena esta pausa para recordar aquí lo que averiguamos sobre Jaca. Ciudad de 13.000 habitantes está a 820 metros de altitud en la Comunidad Autónoma de Aragón, a sólo 30 kilómetros de la frontera con Francia.

Actualmente es un importante centro turístico y de deportes de invierno, pero sus más de dos mil años de historia le permiten ofrecer un notable legado monumental, que incluye una de las primeras catedrales de estilo románico (siglo XI); es un enclave estratégico del Camino de Santiago.

Fue la primera capital del primitivo Reino de Aragón, por elección del rey Sancho Ramírez. Dada la poca distancia de la frontera, su crecimiento fue como espacio defensivo durante varios siglos. La fortaleza pentagonal conocida como La Ciudadela es una magnífica muestra arquitectónica del siglo XVI

Sancho Ramírez, rey de Aragón entre 1063-1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076-1094. Hombre profundamente religioso, llevó a cabo una tarea de organización y modernización eclesiástica. Murió a los 52 años.
Su casco histórico es uno de los más atractivos y mejor conservados de Aragón.

En Jaca han confluido todos los estilos y todas las épocas. La Casa Consistorial, el Monasterio de las Benedictinas, el Fuerte de Rapitán, la Torre del Reloj o su ruta de edificios modernistas son un buen ejemplo. En su término municipal formado por 33 pueblos), hay que destacar el Monasterio de San Juan de la Peña (s. X), cuna del primitivo Reino de Aragón. Un paseo por la ciudad y sus alrededores es un viaje por la historia.


De todo lo expuesto en los párrafos precedentes nos enteramos luego buscando en Internet. Las partes históricas son muy interesantes contadas por personas especializadas.  Me apena que la visita haya sido frustrante a causa del calor y la falta de información, porque Jaca, sin duda, tiene mucho para compartir con el turista que se interese por algo más que comer y dormir.

 

Es una pena no haber podido conocer mejor a esta ciudad y su gente, pero quizás debamos asumir también parte de culpa por no habernos informado con antelación al viaje.

 

A lo pasado, pisado. Todo es experiencia para el futuro (o lo que quede del mismo,  jaja)

 

Emprendimos la vuelta al hotel y aproveché ese tiempo para seguir en la búsqueda de “La legión perdida”, esa magnífica novela histórica de Santiago Postiguillo que llevo en el Kindle, junto con otros 77 libros que esperan turno.

 

Había concluido así la jornada intensa que nos habían prometido. A cenar y dormir que a la mañana siguiente debíamos asistir a la sesión comercial. El vendedor hizo lo que pudo, y los presentes también hicimos lo que pudimos para no caer en coma profundo.

 

Duró poco. Lo que quedaba de la mañana lo empleamos para pasear por los alrededores del hotel, tomar algunas fotos más, almorzar y camino a casa. Viaje placentero, sin gritos, voces, ni películas!!!








Llegamos a Mataró a las 21:00, buena hora para la cena y el descanso. Para la próxima excursión iremos provistos de datos e información acerca de los lugares a visitar. ¿Dónde iremos? La disponibilidad de tiempo y el bolsillo tienen la palabra. 

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5842

¡¡¡Pura casualidad !!!!  Hoy, 18 de septiembre de 2016, me puse a revisar el blog y al observar cual es la página más visitada desde su comienzo en 2008, constato que se trata de ésta, "Mis amigos los chanchos", publicada hace hoy EXACTAMENTE tres años. Este hecho fortuito merece un auto homenaje. No se me ocurre otro mejor que publicar en esta fecha una copia de la nota -sin alterar una sola coma- que según las estadísticas de Google ha sido visitada 5842 veces. Historias mínimas, si se quiere, pero es una más en mi pequeño mundo.  


Mis amigos los chanchos

Como administrador del blog hoy me gratifico con esta nota bastante personal pero que, por supuesto me gusta compartir. Es un nuevo viaje al pasado, a aquellos felices y despreocupados días de la pre adolescencia cuando las circunstancias me situaron en un escenario que nunca pude olvidar y dónde germinó el amor que siento por CASI todos los mamíferos de cuatro patas: el campo argentino.

Es sabido y aceptado por todos que el perro y el caballo son los animales que tienen mayor afinidad con el hombre. Estos fieles compañeros entrarán y saldrán de esta nota de manera esporádica y circunstancial, ya que el protagonista hoy es el cerdo, o marrano, porcino, cochino, puerco y chancho, como todos lo conocemos en Argentina. Conocí al chancho a lo largo de todas las etapas de su vida y me encariñé con este animal cuyo triste destino es no morir nunca de viejo. Puede sonar entonces hipócrita este confesado "amor" por los marranos, cuando me los como con deleite. Debo pedir perdón por ello, pero no tengo la voluntad necesaria para engrosar la fila de los vegetarianos. ¿Hipócrita? Sí, ¿Sincero? también. 

Después de este poco convincente intento de exorcismo, me dispongo a acompañar a un puerco, desde la gestación hasta que llega su hora final, de lo cual no es consciente y por lo tanto su vida, aparentemente, transcurre feliz y despreocupada.

Vamos a hablar primero de su lugar de residencia, por lo menos el tipo de recinto que yo conocí en una chacra del campo argentino. Había allí veinte o treinta chanchos de todos los tamaños que deambulaban en un espacio bastante amplio pero cercado por sólidas alambradas. Podían acomodarse también bajo un techo de chapas para resguardarse del sol, la lluvia o el frío.

Se sabe que la limpieza no es lo suyo. El chiquero estaba lleno de excrementos que estos puercos olisqueaban y también degustaban sin importarles el "que dirán". En todo lugar campestre de concentración de cerdos no debe faltar un gran charco de barro para que puedan retozar a gusto, sobre todo en verano. Allí estaban entonces padres, hijos y hermanos, ajenos a lo que el destino tenía reservado para cada uno de ellos, según tamaño y sexo.



Permanecían en ese recinto durante la noche y la mayor parte del día, porque todas las mañanas mi trabajo era abrirles la puerta para que anduvieran libremente por el campo con el hocico a ras del suelo y metiéndose en la boca todas las porquerías que encontraban. Mi tarea era vigilar que no se dispersaran y para ello contaba con la ayuda de los perros, cuya mayor diversión era -cuando recibían la orden- salir disparados hacia un chancho alejado de los demás. Cuando éste los veía acercarse echaba a correr con sus patitas cortas y rígidas, pero ya era tarde. Los perros hincaban sus colmillos en las grandes orejas marranas y uno de cada lado tironeaban hasta que el cuidador se acercaba y a patada limpia los obligaba a soltarlo.

Eso se repetía diariamente, pero los marranos no aprendían la lección. Una y otra vez se separaban del resto y vagaban a su aire; parecería que su cerebro no recordaba que el día anterior casi habían perdido las orejas en medio de chillidos escalofriantes. Después del paseo diario, a encerrarlos en su chiquero hasta el día siguiente.

El origen

Todo comienza con la cópula del padrillo y la hembra, ritual que se llevaba a cabo con mucha parsimonia y tranquilidad. El macho monta a la cerda, totalmente inmóvil y se produce el acoplamiento, que puede durar bastante sin que prácticamente se muevan y sin gemidos de pasión. Todo se hace con mucho recato. Una vez consumado el acto, el padrillo se retira sin siquiera saludar a su compañera.

Comienza entonces una espera de poco más de tres meses sin que varíe la rutina diaria, pero cuando faltan pocos días para el parto, la cerda debe ser aislada del resto. ¿Por qué? Porque el padrillo u otros chanchos grandes suelen comerse a las crías recién nacidas.

Se disponía un lecho de paja seca en el lugar dónde la cerda iba a traer al mundo a una nueva camada de cochinillos. Si se observa la parte inferior de la hembra podrán verse alrededor de 14 o 16 tetillas, o sea que es la cantidad de pequeños gorrinos que de un momento a otro comenzarán a ser expulsados sin prisa y sin pausa. Como testigo presencial de ese momento sublime de la Madre Naturaleza, ví que apenas nacido, el pequeño cochinillo se dirige trabajosamente a una de las tetillas.El orden de nacimiento puede ser importante porque si aparecen más que la cantidad de pezones, el último en llegar puede quedar ya sentenciado. Una vez concluido el parto, la madre hace limpieza del único modo que sabe; comiéndose la placenta.



La excelente leche materna hace que los lechones crezcan rápidamente, sanos y fuertes, pero si alguno nació débil tal vez no puede recuperarse si no logra enchufarse a "su" teta, y muere; algún otro puede quedar aplastado bajo el cuerpo de la madre. Esto suele ocurrir cuando no hay asistencia externa, es ley de vida.

Superada esa etapa inicial y al poco tiempo los gorrinos y su madre pasan a integrar el grupo y se amplía su menú alimenticio, con diversos cereales, especialmente el maíz, su manjar predilecto. Esta camada ha sido espléndica, 16 cachorros lozanos, inquietos y juguetones. Ya son casi independientes y cada uno tiene su destino marcado.

A mi primo y a mí (12 y 10 años) se nos ocurrió "amaestrar" a dos lechoncitos y para ello debíamos tener contacto con ellos. Como no respondían a nuestros gestos de que se acercaran y comieran de la mano, no se nos ocurrió otra cosa que iniciar una persecución. Los lechones corrían despavoridos ya que desconocían nuestras buenas intenciones. Una vez agotada la resistencia los arrinconamos y capturamos cada uno el suyo. Respondían a nuestras caricias con chillidos aterradores, los muy desagradecidos. Frustrados, los soltamos y salieron disparados como alma que lleva el diablo, según el refrán popular. Conclusión: es muy difícil amaestrar a un cerdo, por lo menos con nuestro sistema y poca paciencia.


Alrededor de tres meses después del parto había que tomar una decisión con los gorrinos; allí se decidiría su destino. Entre tantos lechones solamente uno o dos conservarían sus testículos para seguir su vida natural y convertirse en padrillos para la continuación de la especie. Los que no tuvieron esa suerte iba a ser sometidos a un capado rápido y expeditivo. Dos personas sujetaban al lechón y otro, con un cuchillo bien afilado, hacía un corte en escroto y sin más, cortaba el testículo y lo arrojaba a sus espaldas. No llegaba al suelo; los perros lo cazaban en el aire; cómo les gustaban. Un poco de líquido desinfectante en la herida  y que pase el siguiente. Los capados se habían quedado sin esos atributos y se había firmado para ellos la sentencia de muerte: al poco tiempo serían vendidos para el consumo. Triste, pero es así. 

Mientras tanto, la vida en el chiquero continuaba con su rutina. Ajenos a lo que les aguardaba, los chanchos retozaban alegremente entre el barro, atentos siempre a la comida que pudiera llegarles que, sea lo que fuere, todo era bien recibido. Causaba mucha gracia escuchar el crunch crunch que sus mandíbulas hacían al masticar las cáscaras de sandía y la fruta podrida recogida previamente en el monte de árboles frutales. Todo era una delicia para ellos, pero con pocas cosas disfrutaban tanto como con las espigas de maíz que ocasionalmente recibían.

Una de las mayores diversiones de los cerdos es escaparse de su lugar de encierro. Las alambradas debían estar bien tirantes y a ras del suelo porque con el hocico multiuso los puercos también hacen pozos y ello les permitía pasar por debajo del alambre hacia la libertad. Después había que ir a buscarlos y encerrarlos nuevamente antes de que entraran en alguna huerta y pisotearan todo lo sembrado, además de comérselo. Se probó con electrificar las alambradas, pero tampoco dio resultado. Por eso había que vigilarlos durante el día y encerrarlos a la noche en un lugar más protegido y seguro.

Los lechones que habían sido capados permanecían en la chacra algún tiempo más y luego eran vendidos a las empresas de chacinados. De ese grupo inicial se reservaban uno o dos que recibían un trato preferencial cuyo propósito ellos desconocían: se los engordaba para el faenado y consumo interno. Ese animal alegre, feliz y despreocupado se transformaba en jamones, chorizos, morcillas, costilla, panceta, corteza, hígado, riñón, en fin... prácticamente todo en el cerdo es aprovechado.

Vease la nota El faenado del cerdo  

Los afortunados que habían conservado sus testículos crecían en tamaño, comían a placer, daban rienda suelta a su líbido y eran posiblemente -no lo puedo asegurar- los únicos que morían de viejos.
-José Trepat


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